Todo lo que existe vibra tanto del reino animal, vegetal y mineral, nuestro planeta, el sistema solar, en definitiva el universo tal y como lo conocemos componiendo una sinfonía que nos rodea y abraza. A esa sinfonía le llamamos Energía Universal o divinidad. Por ello y a través de la meditación con los cuencos y gongs podemos conectarnos con esa sinfonía o con parte de ella.
Estos instrumentos, aunque antiguos, nos han permitido redescubrirnos como seres de luz y energía integrando la sabiduría ancestral y reconvertirla e integrarla en la cultura occidental permitiéndonos aplicarla en nuestro proceso de desarrollo personal, autoconocimiento y sanación espiritual.
Los cuencos tibetanos, gongs chinos y tinshas o crótalos aplicados correctamente armonizan nuestro cuerpo, mente y alma a través de su vibración y sonido desbloqueando, equilibrando y liberando bloqueos físicos, energéticos y espirituales. El camino del sonido nos ayuda a tranquilizar la mente y a vivir la presencia del “YO SOY” aquí y ahora.